Y, ¿qué te llevas de los 25 años?

Me llevo muchísimas cosas, pero en especial:

  1. Que no hay relación más bonita que la propia. Porque, aunque me costó trabajo, entendí que nunca voy a estar sola si aprendo a ser mi mejor compañera.

  2. Es mejor preguntar antes que juzgar. Muchos prejuicios e ideas erróneas las he cambiado preguntando.

  3. Haz todo lo que te ponga la piel de gallina. Cada proyecto que hago primero es un “me puso la piel de gallina solo de pensarlo”.

  4. Siempre hay alguien dispuesto a ayudarme y yo puedo ser ese alguien para otra persona. Colabora y no compitas. Nada bueno sale del competir. Todo lo bueno ha venido del colaborar.

  5. No le tienes que contar absolutamente todo a alguien. Para eso está mi psicóloga. Siempre va a ser la persona más objetiva en mi vida.

  6. Las plantas son un claro ejemplo de que cada uno tiene su propio crecimiento y que toma tiempo. Así que este año me seguiré rodeando de ellas.

  7. Viajar sigue siendo de las cosas que más disfruto y la mejor herencia que me siguen dando mis papás.

  8. Las amistades también tienen su propio ciclo. Podemos dejar de vibrar como lo hacíamos hace algunos años con algunas personas o podemos volver a reconectar con viejos amigos.

  9. Sí puedes ser más minimal pero es un proceso. Primero hay que aprender a dejar ir lo interno para que fluya lo externo.

  10. Las personas sí pueden respetar tu espacio personal. A veces es mejor dar un abrazo al corazón que forzar uno físico.

  11. Hay mucha bondad en las siguientes generaciones pero también está en nosotros su educación. Nadie nace siendo malo y todos podemos aprender a hacer lo bueno.

  12. Leer me ha transportado a otras vidas y ciudades. Hay que seguir leyendo más.

  13. Los girasoles se volvieron de mis flores favoritas porque me recuerdan la importancia de buscar luz.

  14. Sanar sigue siendo un proceso. Sigo descubriendo heridas de mi pasado pero todo a mi alrededor se ha acomodado para poder seguir avanzando.

  15. Cada persona tiene una historia y cada historia es digna de ser escuchada. Hay que acercarnos y preguntar más. Esto nos ayuda a ser más humanos y a crecer mucho más.

  16. Escribir sigue siendo una de las mejores herramientas para seguir sanando.

  17. Defiende todas las causas y sácale provecho a tu privilegio. Si yo puedo ¿por qué no hacerlo?

  18. Sigue escuchando a tu cuerpo. Cada gripa y dolor de estómago es una señal de algo. Las fiebres siguen siendo señal de cansancio emocional.

  19. Los límites son tus mejores amigos para el autocuidado. Ponlos cuantas veces sean necesarios.

  20. Nadie tiene derecho a opinar sobre tu cuerpo y tú tampoco debes de opinar sobre el cuerpo de alguien más.

  21. Las mascotas y los niños te pueden enseñar a demostrar cariño y dar amor puro. Hay mucha bondad y aprendizaje en ellos.

  22. Llorar no te convierte en una persona débil. Ni tampoco expresar tus emociones. Hablar de lo que sentimos e incluso llorar nos ayuda a fortalecernos y no marchitarnos por dentro.

  23. El amor propio no tiene meta final. Se trabaja día con día y está lleno de compasión y vulnerabilidad.

  24. Agradecer te ayuda a crecer.

Y por último, me llevo que todo se puede volver a construir. Yo me sigo construyendo. Mi familia hace 10 años se volvió a construir. Porque la lluvia a veces es necesaria para que nazca un nuevo y mejor jardín. Así que por lo pronto esto es un poco de lo que me he llevado en estos 25 años. Y ahora voy por otra vuelta al sol mejor que la anterior llena de amor.

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© 2021 por Linda Ramos.

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