Un beso de aquí hasta el cielo.

Tenía planeado escribirte desde hace ya varios días pero las excusas siempre sobran. También había decidido esperarme porque estaba negada a hacer esto, pero el día de hoy me di cuenta que ya no puedo más. Todas las palabras las tengo guardadas y me están dañando mi garganta.


Primero que nada, quiero decirte que todos los días has estado en mi mente. Por unos momentos olvido la realidad y de golpe vuelvo a poner los pies en la tierra. También he tenido nuestros recuerdos constantemente en mi cabeza, y digo nuestros porque los dos los hicimos tan especiales. Quiero confesarte que desde el primer momento en que te vi noté tu presencia, analicé a mi alrededor y supe que ibas a ser alguien especial en mi vida. Nunca pensé que iba a pasar algo más, pero con el paso del tiempo fuimos conversando y poco a poco nos acercamos el uno con el otro.


La primera vez que hablamos me emocioné mucho. Después poco a poco nuestra amistad fue creciendo de manera muy bonita. De verdad, no sabes lo bien que me hacías sentir. Llegaste en un momento crucial de mi vida. Llegaste y me hiciste sentir valorada y escuchada. Nunca había agradecido tanto haber coincidido con una persona. Esos días los voy a recordar para siempre. Cómo nos fuimos alejando de las personas y nos quedamos en nuestro propio mundo contándonos sobre nuestras vidas. Entendiste mis cicatrices a la perfección. Supiste darme un abrazo en el momento indicado. Me curaste de muchos sentimientos negativos que había en mi corazón.


Claro que no todo fue perfecto. Cometí muchos errores, pero ¿quién no lo hace? Lo que si es cierto es que nunca es tarde para pedir perdón. Perdóname por siempre alejarte en las despedidas. Perdóname por las excusas. Perdóname por haber tomado como seguro que te iba a tener toda la vida. Que tarde o temprano nuestros caminos se iban a volver a cruzar e íbamos a tener la oportunidad de estar juntos. De hacer tantas aventuras. De ser mi mejor versión contigo, porque eso es lo que lograbas, sacar lo mejor de mí. Siempre hiciste que sintiera que todos mis altibajos eran dignos de admirarse porque salí adelante. Hiciste que el ser sentimental lo viera cómo algo positivo, porque admirabas que expresara mis sentimientos.


También quiero confesarte que tuve miedo. Miedo de llegar a sentir tanto. Miedo de que fallaran las cosas. Miedo a la distancia. No tengo una explicación concreta del porque te alejé, pero en ese momento estaban pasando tantas cosas en mi vida, aunque eso no es excusa para mi comportamiento. Tengo la teoría que fue la vida empujándome. Que la vida quiso protegerme, porque si hubiera actuado cómo de verdad quería y hubiera dejado fluir las cosas entre nosotros dos, ahorita no podría seguir. Estaría totalmente ligada a ti, y no me malinterpretes, hubiera estado encantada de haber estado contigo, pero por algo las cosas pasaron de esta manera. Por algo nos conocimos en dado momento y en dichas circunstancias. Es lo único que me ha dado paz. El pensar de esa manera y creer que fue lo mejor.


No me queda más que darle tiempo al tiempo. Mejorar e ir aprendiendo que la vida no siempre te da una segunda oportunidad. Debido a lo ocurrido, te quiero prometer que desde ahora no voy a tomar a nadie por seguro. Siempre le seré fiel a mi corazón y no voy a dejar que la siguiente persona que entre en él me trate menos de lo que tú me trataste.  También espero que nunca me olvides, yo sé que no lo vas a hacer, pero te lo quiero decir. Nunca olvides que cambiaste mi vida y que me hiciste sentir cosas muy bonitas.


Gracias por haber compartido tu alma conmigo, así como yo la compartí contigo. Gracias por el cariño que me diste. Gracias por haber sido parte de mi vida. Por haber intentado quedarte más tiempo del que ya tenías planeado. Gracias por enseñarme. Gracias por infinitamente todo.Te mando el amor del mundo hasta allá arriba. Espero que estés en paz. Estaré escribiéndote de vez en cuando, porque quiero que sigamos siendo confidentes. Espero verte pronto. Un beso de aquí hasta el cielo.

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