Todo ese amor que no recibí.

El miedo es una de las emociones que puede llegar a parecer una muralla. Porque el miedo nos frena. Llega y nos quita la confianza, la ilusión y la esperanza. Porque proviene de una herida, la cual esta llena de dolor y tristeza. Porque si nunca la sanas puede llegar a ser lo que controle tu vida. Porque si no te das el permiso de dejar fluir esos ríos de lágrimas, al final son los mismos ríos que te van a hundir y hasta pueden llegar a ahogar.


Cuando me pidieron que pensara en mis miedos profesionales y amorosos nunca creí que fueran a relacionarse. Uno cree que hay cosas que no van de la mano, pero lo cierto es que todo en esta vida esta conectado. Porque nos componemos tanto de lo biológico, psicológico y social, así como lo espiritual y estético. Porque si unes algunos miedos vas a poder poner en una sola oración ese gran temor que se encuentra en tu corazón.


Mi más grande miedo es el de no merecer. Mi miedo ha sido esa energía que se va de mi cuerpo y hace que postergue absolutamente todo porque algo en mi inconsciente me dice que ese éxito que puede llegar no lo merezco. Mi miedo es el que me hace dudar de mi relación porque algo en mi me dice que no es posible amar y que me amen tanto. Mi miedo me ha llegado a controlar en mis decisiones y a hablar por mi. Hoy yo quiero hablar por él. Hoy yo quiero hablar conmigo misma y abrazarme y decirme que todo va a estar bien. Que esa impotencia es normal y que solo me queda sanar.


Hoy abrazo a mi niña interior y le digo que yo si merezco. Que esas heridas que se crearon en la infancia no fueron su culpa. Que en unos años todo va a tener sentido. Que ese dolor va a servir para poder ayudar a otros. Que en el camino va a encontrar a otros con heridas similares y podrán sanar juntos. Que ya estoy trabajando en la honestidad y la responsabilidad. Que hoy soy la adulta y enfrento las cosas. Hoy trabajo mis miedos y me doy todo ese amor que no recibí.

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