Te extraño, pero no te quiero conmigo.

Existen estas relaciones que te atrapan en una red negativa. Al principio son color de rosa, pero poco a poco van cambiando de color. Empieza a aparecer la manipulación. Poco a poco brota el dolor y el sufrimiento que se va poniendo de por medio. El desgaste y el chantaje emocional comienzan a estar muy presentes. Y al final te das cuenta que estás en una mutua dependencia, la cual no siempre quieres terminar. Y después asimilas, que estás en una relación tóxica.


Así como el cuerpo se enferma y deteriora por la presencia de toxinas, las relaciones de igual forma se van deteriorando por la presencia de esta cierta toxicidad. Pero, ¿quién puede ser tóxico? Y es que nos han enseñado que el común denominador de una relación tóxica es una pareja amorosa, pero no es en el único caso en el cual se puede presentar. También un familiar, incluso una madre o un padre, pueden llegar a ser tóxicos. Un amigo en cualquier círculo social. Y sobre todo uno mismo.


Y pues yo me enfermé. Me enfermé al darme cuenta de las personas tóxicas que han estado a mi alrededor y darme cuenta que yo también he llegado a ser una. Pero, ¿por qué? Me di cuenta que gran parte es porque así nos enseñaron. Nos han enseñado que el amor duele. Que a veces hay que aguantar. Que es imperdonable dejar de hablar con tu madre o padre. Que a los amigos hay que darles una segunda oportunidad. Pero, ¿por qué aceptar la toxicidad de una persona? ¿A caso aceptamos las enfermedades en nuestro cuerpo?


Hay que empezar a cambiar estos patrones. Aprendamos que todos merecemos un trato digno. Que hay que hacernos valer. Pero sobre todo hay que pedir ayuda. Si ya identificaste que te desenvuelves en relaciones tóxicas, o incluso que tú lo eres, es hora de tomar cartas en el asunto. Hacer a un lado las justificaciones. Nada autoriza la falta de respeto ni el maltrato físico y psicológico. Lo que sí está autorizado es extrañar. Extrañar aunque esa persona te haya hecho daño.


Últimamente me he puesto a pensar en el pasado. Me di cuenta de las relaciones tóxicas que había a mi lado. Y quisiera decirles que he llorado porque me di cuenta de que los he extrañado. Porque hace no mucho tiempo eran parte de mi vida. Porque conocieron partes de mí que nunca creí mostrar. Porque me costó admitir que me lastimaron. Porque después de mi enojo, como siempre vino el dolor. Pero esto no significa que te quiera de vuelta. Esto significa que te extraño, pero no te quiero conmigo.

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