Personas que irradian luz.

Hace poco tomé una decisión que ha cambiado por completo mi forma de ser. Una decisión que sin duda hizo que mi universo se moviera con rapidez. Decidí trabajar en mí misma. Y vaya que ha sido una decisión que requiere compromiso, ya que a veces nosotros mismos somos nuestro peor enemigo. Y esto no quiere decir que estoy realizando el trabajo perfecto. Esto quiere decir que todo es a prueba y error. Y que con cada nuevo error aprendo y crezco.


Esta decisión hizo que también revalorara a las personas a mi alrededor. Porque me di cuenta que lo importante no es lo que tenemos en la vida, sino a quienes tenemos. Entendí que nuestra alma es atraída por las personas, del mismo modo que las flores son atraídas por el sol.Y mi decisión vino acompañada de un nuevo jardín. Un jardín que ahora me hace muy feliz y me hace sentir que estoy rodeada de la gente indicada. Porque también decidí rodearme de quienes me quieren ver crecer.


Porque las personas que no son para nosotros, no se quedarán por mucho. Porque a veces las parejas e incluso las amistades pueden ser una lección o un alma gemela. Hay que aprender a diferenciar. Darnos cuenta que las energías eventualmente se manifiestan. Que nuestros trabajos internos, así como las semillas, florecerán. Y nos vamos a topar con gente que ya no les gustará nuestro nuevo jardín. Entenderemos que solo algunos corazones cambian y pocas mentes se adaptan.


No tenemos la obligación de ser la misma persona que fuimos hace un año o incluso hace una semana. Tenemos el derecho de crecer y evolucionar. Y no por eso debemos de sentir algún arrepentimiento o dar una explicación. Porque nos toparemos con gente que solo aman la idea que tienen de una persona, pero no tienen la madurez suficiente para manejar la realidad. Porque si hay que forzarlo, lo mejor es dejarlo.


Empecemos a conectar con personas que son buenas para nosotros. Y que cuando conectemos lo sintamos por medio de esa luz que nos hará brillar. Somos una fuerza natural y prueba viviente de que merecemos lo que tenemos y mucho más. Leí por ahí que en los días nublados los girasoles se miran unos a otros buscando la energía en cada uno. Busquemos a las personas que despiertan nuestro cerebro, nuestra alma, y sobre todo personas que irradian luz.

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