Haz de tu corazón lo más hermoso de ti.

Considero que para saber apreciar un sentimiento positivo, primero tienes que experimentar su lado negativo. Un claro ejemplo son la felicidad y la tristeza. El sentir felicidad a lo largo de mi vida ha sido todo un reto. No lo digo de una manera pesimista, simplemente nunca me había dado cuenta de lo difícil que es dejar entrar la felicidad en uno mismo. En cambio, la tristeza ha sido parte importante en varios capítulos de mi vida. Y no estoy hablando de simple tristeza, sino de cuando todo se torna un poco más difícil y la tristeza pasa a ser una depresión.


En esta entrada quiero ser un libro abierto y ser honesta respecto a este tema. A lo largo de mis 22 años he sufrido varias depresiones. Y a pesar de que estos fueron periodos muy duros de mi vida, tanto para mí como para mi familia, también son por los que tengo que dar gracias. Gracias porque son en gran parte culpables de que hoy en día la felicidad se haya convertido en una de mis prioridades. Bueno, no me voy a adentrar mucho en ese tema, pero sí me gustaría compartir algunos de mis aprendizajes.


Para empezar les diré que mis declives me ayudaron a darme cuenta de lo importante que es compartir lo que uno siente. A veces nos resulta difícil decírselo a alguien, encontrar el momento o la persona y sobretodo es complicado encontrar las palabras adecuadas. Algo que aprendí en esos momentos es que a veces basta con intentar escribir aquello que sientes, escribirlo en papel. Sacar los sentimientos que te dañan dentro, escribiéndolos. Y de verdad que eso te sana poco a poco.


También aprendí a valorar a las personas que están dispuestas a estar en los momentos difíciles. Les aseguro que el cómo reacciona alguien ante tu tristeza dice mucho sobre cuánto tiempo va a estar en tu vida. Y aunque yo tuve la suerte de tener a gente que estuvo conmigo en los malos momentos, aprendí también que a veces te toca salvarte a ti mismo, incluso si esto significa pedir ayuda.


Todas esas lecciones fueron parte importante para formar la persona que soy hoy en día, pero la lección más importante fue aprender que también esta en mi el decidir ser feliz. Soy fiel a esa idea. La felicidad es una decisión. Evidentemente, hay muchos factores distintos que afectan a una depresión y por supuesto que cada caso y cada persona son distintos al del resto, pero si estoy diciendo que a veces tenemos que tomar esta decisión para poder salir adelante. Que tomar esta decisión de ser feliz es el punto de inflexión para empezar a levantar cabeza.


Es por esto que esta es una de las principales metas que me he propuesto para este 2017.

Sé que para muchas personas esto no representa una meta en sus vidas, porque creen que es un sentimiento que se genera en sí mismos automáticamente. Pero para mí no ha sido así de fácil, por eso sé que no tienes que esperar sentado a que te llegue la felicidad, sino que tienes que ir a buscarla, o por lo menos tener los ojos bien abiertos para no dejarla pasar de largo.


Las dificultades crean oportunidades. Me rompieron el corazón y sobreviví. He reprobado la misma materia más de una vez y gracias a eso llegué a conocer gente muy importante en mi vida. Me cambié de carrera tres veces y ahorita estoy estudiando una de las cosas que más me apasionan. Pasé por momentos difíciles con mi familia pero con el paso del tiempo lo superamos y ahora nos podemos reír de la situación. Con todo eso quiero explicar que si el dolor viene, también lo hará la felicidad. Pero de eso se trata, de seguir adelante. Y eso no significa que te hayas olvidado de las cosas.


Evidentemente las cosas malas quedan en nuestras mentes, pero debemos aprender a no dejar que nos creen ira, miedo o tristeza. Que se queden en nuestra mente sí, pero para que nos ayuden a seguir adelante. Haz las paces con tu pasado y decide seguir adelante.

Para ser feliz te debes preguntar si esta es la vida que quieres vivir. Si esa es la persona que quieres amar. Si esta es la mejor versión que puedes ser. Respira profundo, hazte estas pregunta y decide.


Recuerda que es más importante ser alguien que te haga feliz, que estar con alguien que crees que te hace feliz. Es un sentimiento activo, no pasivo. No tengas miedo de perder a una persona, ten miedo de perderte a ti mismo tratando de no perder a alguien más. Recuerda que ni siquiera estando en tu mejor momento serás lo suficientemente bueno para la persona equivocada.


Si estas pasando por un mal momento, detente, toma un respiro y piensa en que solo estás teniendo un mal día, no una mala vida. Sólo tienes que aferrarte a la vida y mantenerte fuerte, porque ten por seguro que estarás bien. Nunca he conocido a una persona fuerte sin un pasado difícil. Tus acciones demuestran de qué está hecho tu corazón. Haz de tu corazón lo más hermoso de ti.

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