Florecer toma tiempo, así que dátelo.

"No sé cómo es." "No tengo tiempo." "No tengo dinero." "No lo necesito." "Prefiero desahogarme con un amigo." Son cinco de las razones que más respondieron sobre el porque no han decidido ir a terapia. Ahora yo quisiera darles cinco razones por las cuales sí ir:


1. "No sé cómo es... pero quiero intentarlo." Porque nos debería dar más miedo quedarnos con los brazos cruzados que buscar un cambio. Porque nuestra zona de confort siempre será nuestra zona segura, pero también peligrosa. Porque nunca lo vas a saber hasta que lo intentes. ¿Qué tienes que perder? Nada. ¿Qué puedes ganar? Tu mejor versión.


2. "No tengo tiempo... pero quisiera dedicármelo." ¿Cuándo fue la última vez que te dedicaste un día? O simplemente unas cuantas horas. En esta era en que todo es a la velocidad de la luz, es más que sano hacer una pausa y apapacharnos. Qué mejor manera de hacerlo que invertirlo en uno mismo y más si es acompañado de alguien que puede guiarnos en el camino.


3. "No tengo dinero... pero puedo buscar opciones." Claro, sé que esto no aplica en todos los casos. Porque la salud mental es tema de salud pública. Sé que probablemente estoy hablando desde mi privilegio, pero también sé que hay muchas opciones a bajo o nulo costo al alcance de casi cualquier persona. Y para todas aquellas personas que tienen el privilegio de destinar cierto dinero en ocio, tal vez es tiempo de destinarlo en su salud mental.


4. "No lo necesito... pero quiero conocerme." No necesitas tener un problema para ir al psicólogo. Así como se le invita a las personas a realizarse un chequeo médico, es lo mismo con el psicólogo. Puedes darte una vuelta para asegurarte de que todo está en orden o simplemente para trabajar un poco más en ti mismo.


5. "Prefiero desahogarme con un amigo... pero ninguno es un experto." Porque así como no consultas con un amigo tu dolor de estómago, tampoco debes de hacerlo sobre tus problemas personales. Claro, un amigo puede ser un buen consejero. Pero si lo que buscas es trabajar específicamente en algo, qué mejor que hacerlo con alguien que ha dedicado años en estudiar la psicología de los humanos.


Por último, quiero platicarte que hace unos meses decidí comprar mi primera planta. Lo hice con la intención de agregar un poco de vida y cuidar más mi entorno. Empecé con una y ahora no puedo parar de comprar más. Cada una es muy diferente. Algunas son grandes y otras pequeñas. Algunas de tierra y otras de agua. Muchas disfrutan más del sol y otras son felices con menos luz. ¿Por qué te hablo de mis plantas? Porque así como ellas, cada uno tenemos un proceso de crecimiento diferente. Algunos necesitamos más luz que otros. Pero recuerda que, florecer toma tiempo, así que dátelo.

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