Desaprender para aprender.

Hace tiempo estuve con alguien al que nada de lo que dijera o hiciera era suficiente. Todo a mi alrededor era pura imperfección para él. Siempre sacaba mi pasado, creyendo que seguía siendo la misma persona que cometió esos errores. Actuaba cómo si él fuera perfecto y no cometiera ningún error. Me hacía sentir culpable y avergonzada de mí misma.


Me controlaba, no le importaban mis sentimientos y disfrutaba verme sufrir. Nuestra relación en realidad era solo de él, porque solo trataba sobre lo que él pensaba, quería y sentía. Creía ingenuamente que si yo me “arreglaba” iba a mejorar nuestra relación. Pensaba que todo se trataba de mi, de mis errores. Pero no, en realidad yo no era la que debía de trabajar en ser mejor persona, era él, era una persona tóxica.


Esa persona que es controladora, abusiva y manipuladora. Que no se pregunta si el problema es él, sino, que siempre el problema es alguien más. Una persona que cuando deja de tener control sobre ti, va a querer controlar como te perciben los demás. Que aunque tu cerebro lo sepa, tu corazón nunca va a estar listo para aceptar el tipo de persona que es.


Y es que a veces no es obvio cuando estás con alguien tóxico. Incluso no llegas a darte cuenta hasta meses después. Hasta que entiendes que el amor no te consume ni te cansa. Hasta que comprendes que tú no los convertiste en eso, sino que siempre fue así. Hasta que entiendes que esos ataques de ansiedad no significaban amor.


Y si, puede que permitas que regrese, una y otra vez. Pero una vez que te des cuenta que nunca va a cambiar, será la última vez que tengas que dejarlo ir. El remover personas tóxicas de nuestra vida es algo que asusta y duele, pero también es algo que es necesario. El proceso es similar a remover esas hojas marchitas y dejar que florezcan unas nuevas y más felices que representan una mejor versión tuya.


Sanar no es lineal, tiene sus altibajos. Puedes incluso llegar a extrañar a una persona tóxica. Nada de lo que tú hiciste causó que terminaras en esa relación. No te merecías esa situación. Ellos fueron los que eligieron herirte. No es tu culpa que no te quisieran de la manera correcta. Perdónate cada noche. Ese trauma que estas resolviendo necesita tu amor y cuidado. Desaprender conductas dañinas que una vez necesitaste para sobrevivir toma tiempo. Hay que desaprender para aprender.

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