A veces un buen corazón no ve el mal.

Traición. Quebrantar la lealtad. Una de las acciones más destructivas en las relaciones humanas y de las más dolorosas porque nunca provienen de un enemigo. Es uno de los peores dolores porque pasas de sentirte como en casa con esas persona que tanto confiabas y terminas teniendo un recuerdo frío y amargo. Y como dicen, a veces las personas por las que recibirías una bala, terminan siendo las que presionarían el gatillo.


La vida me ha enseñado que no importa que tan bueno seas con los demás, eso no significa que vas a ser tratado igual. No importa lo mucho que te importen las otras personas, eso no significa que tu vas a tener la misma importancia para ellos. A veces las personas que llegan a estar más cerca de tu corazón, son en las que menos debes de confiar. Me han traicionado desde amigos hasta parejas y lamentablemente la traición más venenosa viene disfrazada de familiares.


Una de las cosas más difíciles de hacer es tener que sufrir la perdida de una persona que todavía esta viva. Con esto me refiero a que al recibir una traición tan grande por alguien tan cercano te hace sentir que la perdiste por completo. ¿Cómo volver a confiar? ¿Cómo actuar cómo si nada hubiera pasado? No se puede. Esa confianza no regresa. Te sientes impotente ante esas personas en las que creíste por completo.


Podría escribir un sin fin de párrafos hablando de la traición y de mi cuestionamiento acerca del comportamiento de las personas tóxicas, pero solo me quebraría la cabeza dándole vueltas al asunto. Lo que sí sé es que el karma existe. Y con el karma no me refiero a una venganza del Universo. El karma es el reflejo de tus acciones. Todas las cosas que salen de ti, terminan regresando a ti. Empieza a preocuparte por lo que das. Si tu eres de esas personas que actúan con maldad, pues te deseo mucha suerte, porque tarde o temprano la necesitarás.


La vida es un eco, todo lo que envías termina regresando. Uno no puede cambiar a una persona que no ve el problema en sus acciones. Es por esto que llega un punto en el que algunas personas deben de permanecer en tu corazón, pero no en tu vida. No te sientas culpable por hacer lo que es mejor para ti. Incluso la gente que te traiciona son parte de tu plan de vida y es por eso que tienes que perdonarte por haberte puesto en el camino de aquellos que lo hicieron. A veces un buen corazón no ve el mal.

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